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A las costas de Luisiana, amenazando su frágil ecosistema / La Florida y Alabama declaran estado de emergencia / Asesor de Obama asegura que ninguna nueva perforación será autorizada hasta que se sepa qué pasó / Entrenan a presos de Luisiana para ayudar en la contención del derrame de crudo

NUEVA ORLEANS, EU, 30 de abril (AFP/AP/REUTERS) - El derrame de crudo en el Golfo de México alcanzó las costas de Luisiana (sur), amenazando con convertirse en una de las peores catástrofes ecológicas de la historia de Estados Unidos.
Billy Nungesser, presidente de la región de Plaquemines, en Luisiana, dijo que la marea negra -originada por una plataforma del grupo británico BP que se hundió el 22 de abril- alcanzó la noche del jueves la costa, cerca de la desembocadura del río Mississippi.
La mancha, de una circunferencia total de 960 km, no tardó en llegar a las orillas, amenazando su frágil ecosistema, pese a los esfuerzos para impedirlo de la Guardia Costera y la petrolera British Petroleum (BP).
El gobernador de Alabama, Bob Riley, declaró el viernes estado de emergencia, diciendo que el derrame de crudo en el Golfo de México se posicionó como “una serie amenaza a nuestro medio ambiente y economía”.
Su declaración llegó luego de que los gobiernos de Luisiana y Florida tomaron medidas similares.
El presidente estadounidense, Barack Obama, ofreció “todos los recursos disponibles”, incluyendo los militares, para evitar una catástrofe ambiental.
Las ciénagas costeras de Luisiana constituyen un santuario de fauna, particularmente de aves acuáticas, y las costas de Florida albergan una enorme industria pesquera y turística.
El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, pidió el despliegue de 6,000 reservistas de la Guardia Nacional.
El derrame fue declarado catástrofe “de importancia nacional”, lo cual pone recursos federales al servicio de la emergencia en cuestión. El anuncio estuvo precedido por el hallazgo el jueves de una nueva fuga de petróleo, que vierte al mar más de 5,000 barriles (800,000 litros) por día, según el gobierno estadounidense.
El asesor del presidente Obama, David Axelrod, subrayó que “ninguna nueva perforación ha sido autorizada y ninguna lo será hasta tanto no se haya determinado qué fue lo que pasó (en la explosión de la plataforma) y saber si se trata de un hecho excepcional o de algo que pudo evitarse”.
Obama había sorprendido a sus seguidores al anunciar en marzo pasado el fin de una moratoria sobre la explotación petrolera en el mar, con la esperanza de ganar más apoyos a una ley de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Sigo pensando que la producción petrolera estadounidense juega un papel importante en nuestra estrategia de seguridad energética, pero siempre debería ser responsable por la seguridad de los empleados (del sector) y de la protección del medio ambiente”, señaló el mandatario en un discurso en los jardines de la Casa Blanca.
“La economía local y la vida de las personas en la costa del Golfo, como todo el ecosistema de la región están en juego”, advirtió Obama. Un portavoz suyo informó que Obama no descarta viajar al lugar de la tragedia.
Cuadrillas en botes vigilaban los pantanos la mañana del viernes en busca de zonas donde había llegado la mancha de petróleo, informó la Guardia Costera.
El estado de Luisiana desvió miles de galones de agua pura del río Misisipí para tratar de enjuagar los pantanos, aunque esta medida se veía limitada por los fuertes vientos.
La Guardia Nacional de Luisiana se preparaba para enviar equipo de comunicación, botes y vehículos todo-terreno para asistir a los socorristas.
El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó que el domingo habría viento, marea alta y olas que podrían internar al petróleo aún más en las ensenadas, estanques y lagos del sureste de Luisiana. Las olas de unos dos metros (6 pies) llevaban el agua varios centímetros (pulgadas) por encima de lo normal hacia la costa agitada por varias tormentas que se esperaban para el viernes.
Mientras tanto, el Pentágono aprobó el uso de dos aviones de la Fuerza Aérea para verter químicos sobre la mancha de petróleo, una medida que ya han realizado varios aviones civiles.
La operación de rescate de animales en Fort Jackson, a unas 70 millas al sureste de Nueva Orleáns, recibió a su primer paciente: un alcatraz que fue hallado en el mar.
El ave generalmente es de color blanco, con plumas amarillas en la cabeza, y un pico largo y puntiagudo, pero estaba cubierto de una capa negra. Un grupo de colaboradores del grupo Bird Rescue and Research utilizaba jabón para poder limpiar al animal.
Los voluntarios comenzaban a llegar a Venice, Luisiana, aunque no había mucho trabajo para ellos porque el clima era demasiado malo. Unos 24 trabajadores con trajes especiales y cascos continuaban a la espera en la costa, algunos entreteniéndose comiendo semillas de girasol y otros fumando cigarrillos.
Las autoridades estadounidenses decidieron poner a los presos del estado de Luisiana a trabajar en las tareas para evitar la catástrofe ambiental que podría desencadenar un derrame de petróleo en el Golfo de México, anunció el viernes el gobernador del estado, Bobby Jindal.
El Departamento de Correccionales “trabaja con el Departamento de Vida Silvestre e Industria Pesquera (DWF) para entrenar a los reclusos en los esfuerzos de limpieza del derrame de petróleo para que puedan colaborar con las agencias federales” en el operativo, dijo Jindal.
Las olas podrían arrastrar las vallas flotantes colocadas en las orillas para detener el petróleo, dijo Tom McKenzie, vocero del Servicio de Pesca y Fauna, que espera que las vallas impidan que el petróleo llegue a las islas Chandeleur, que forman parte de un refugio ecológico nacional.
``Lo que debemos saber es si podrán sostenerse ante cualquier tipo de clima adverso’’, dijo McKenzie. ``Y si el petróleo está ahí, ¿superará las barreras aunque estén bien colocadas?’’, se preguntó el funcionario.
Por su parte, BP dijo este viernes, a través de su portavoz Sheila Williams, que “asume toda la responsabilidad por la marea negra y la limpieza”, confirmando así declaraciones del director general de la compañía, Tony Hayward.
Williams precisó que la petrolera británica pagará los daños y perjuicios a las personas afectadas por la marea negra en condiciones de “presentar reclamos legítimos”. El gobierno estadounidense aumentó la presión contra BP al afirmar que debe hacer más para enfrentar el desastre.
Por su lado, criadores de camarón de Luisiana presentaron una demanda contra BP por “negligencia” y “contaminación” para obtener un resarcimiento de 5 millones de dólares, indica el texto, en lo que se prevé será una “demanda colectiva”.
A su vez, el derrame de petróleo en el Golfo de México, que encendió las alarmas en Estados Unidos y México, por el momento no implica “peligro” para Cuba, que no obstante está preocupada por el impacto ecológico que sufrirán los norteamericanos, declaró este viernes un experto local.
“Por el momento no hay nada de preocupación por ningún peligro para Cuba y no se ha tomado ninguna acción por nuestra parte hasta ahora”, declaró el asesor del Ministerio de la Industria Básica (MINBAS), Manuel Marrero.
Mientras tanto, el grupo estadounidense de servicios petroleros Halliburton defendió este viernes el trabajó que realizó en la plataforma petrolera en aguas profundas Deepwater Horizon, explotada por la británica BP, de la que era uno de sus proveedores, e indicó que colaboraría con la investigación.
La agencia de evaluación financiera Fitch Ratings estima que la limpieza de la marea negra podría costar entre 2,000 y 3,000 millones de dólares.
La plataforma ‘Deepwater Horizon’ contenía 2.6 millones de litros de petróleo en depósito y extraía cerca de 1.27 millones de litros por día.
El hundimiento ocurrió el 22 de abril, dos días después de una explosión con posterior incendio que dejó 11 trabajadores de BP muertos.
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